Lo que comenzó recorriendo las calles de Celaya en un triciclo en el cual repartía su producto a sus clientes, hoy es un símbolo de identidad y orgullo. Durante más de cinco décadas, la familia Rosas López ha preservado celosamente la receta original, elaborando cada frasco con la misma devoción, fe y proceso artesanal que dio origen a nuestra historia.